A pesar de que no llueva,
y de que hay noche estrellada,
he sentido una gotita,
que cayéndome en el alma,
ha formado una tormenta,
de pena, ¡ oh, Dios!, y añoranza.
Y la nube oculta al sol,
y la ola atrapa al marino,
pero ¿ qué puedo hacer yo,
para no morir vacío?
Mi corazón se desborda,
y siento que por él flota,
una pequeña canoa
que exige mi salvación.
La tormenta ya ha pasado,
y ese marino aún vive,
mas aún él está triste,
pues el barco ha naufragado.
Advertisement