Soledad, mi querida,
siempre cerca de mí, sí, todo el día,
de tí mi alma invadida,
poco a poco crecía.
Sol, viento o lluvia. De noche y de día.
¿Acaso fuiste mi amiga?
¿O tal vez algún fantasma
que con forma de mendiga,
llegaste a destrozar mi alma?
Eres densa como un manto,
traicionera todo cubres,
eres dulce como un canto,
cuando se apagan las lumbres.
Y te adentras silenciosa,
despacio como un ladrón,
pero eres más ambiciosa:
mi corazón, mi ilusión.
Y yo estoy como aquel náufrago,
en mitad de la tormenta,
me doy cuenta que me ahogo,
no me duele, me atormenta.
Sabes que soy perdedor,
al principio del combate,
sin tan siquiera valor,
sin tan siquiera tocarte.
¡ Maldita bruja de cuento!
¡ Maldita sombra embrujada!
¿ Por qué soy yo tu alimento?
¿ Por qué, sirena malvada?
Estoy herido de muerte,
dispuesto a cruzar el río,
que con un poco de suerte,
calmará el intenso frío.
Y así acaba la función,
con la muerte del payaso,
empieza a gritar ¡ telón!
Y se baja paso a paso.
Soledad, mi temida,
siempre cerca de mí, sí, todo el día,
de tí el alma perdida,
poco a poco moría.
Sol, viento, o lluvia: de noche y de día.