Yo no sé por qué te escribo,
yo no sé por qué en ti pienso,
ni siquiera te conozco,
pero sí sé que te quiero.
Sé que quiero conocerte,
¡ corre, ven, amado mío!
la princesa quiere verte,
esta noche junto al río.
Y allí está él, parado, inerte,
pálido, seco, sin brío,
la visita de la muerte,
ha dejado al amor frío.
¡ Pobre princesa encantada!
¡ Pobre príncipe valiente!
¡ Pobre alegría matada!
Sólo queda lo que siente,
la princesa enamorada.
Mas también el amor miente.
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