El rincón de Dolo

Mayo 22, 2009

El Súper (III) Los cartelones y La peseta

Archivado en: Mis monólogos — elrincondedolo @ 3:12 pm

LOS CARTELONES

Son los encargados de guiar a las almas despistadas a través del circuito de compra, pero más que guiarlas, lo que hacen es terminar de perderlas.
Los hay de todos los colores y tamaños.
Los colores también juegan su papel dentro de un supermercado. A título de ejemplo, la combinación rojo + amarillo denota voluntad de conquista más deseo de novedad. Sugiere amor a la vida y expresión, los productos nuevos son su campo de acción; rosa + azul cielo sugiere necesidad de contacto íntimo y despierta la ternura femenina, ¿ a quién le apetece una deliciosa ensaimada de crema?; y así muchas otras combinaciones despiertan en nosotros sentimientos de voluntad, ternura, autoafirmación… con un único objetivo: comprar.
Pero los que más me llaman la atención son aquellos que se emplean para indicar la categoría del producto a la que va dedicado el pasillo: verduras, cereales, calzado, bebidas… Pues bien, hay algunos sitios donde hay que dar un cursillo acelerado de criptogramas egipcios antes de aventurarse a entrar porque, una vez allí, una no sabe, por ejemplo, si está en el pasillo de los balones de playa, o en de las sandías. Todo sea por hacernos dar un par de vueltas más de las que se necesitan.

LA PESETA

No falla, siempre que haya un producto en oferta o lleguen las rebajas, su precio acabará en 9 cualquiera que sea la cifra que lleve delante, pero si de verdad piensan que les van a devolver la peseta, lo llevan claro. Lo mismo si acaba en 7, un duro es ya más evidente.
Una peseta no es nada. Ni enriquece, ni empobrece a nadie. Muchas veces nos hacen un favor si no nos la dan, pero pongámonos a pensar: No es sólo mi peseta, también es la de la señora que va detrás, y la de ese señor que está pensando si se le olvida algo porque si, realmente es así, tendrá que aguantar resignado el discurso de su señora acerca de la capacidad de improvisación ( situación tópica, pero no por ello menos real).
Muchas insignificantes pesetas sí son dinero, y pueden llegar a constituir una fuente de ingresos extraordinaria para estas superficies, naturalmente, de fantasmagórica aparición en la contabilidad de la empresa, porque una peseta más ( que no, una menos) no es relevante.

Nota de la Autora: Ahora con el euro el problema de “la pesetica” se puede cambiar por el problema del céntimo de euros, aunque éste valga decimales más que la antigua peseta…pero el problema sigue siendo el mismo

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