Quieres jugar con la muerte,
una desigual partida.
No es hoy tu día de suerte,
pues ya la tienes perdida.
Ahí estás, tumbada, inerte,
en el asfalto tendida,
pues él quiso retenerte,
que no emprendieras la huida.
Vuelas con tus alas rotas,
hacia un lugar encantado.
Ningún dolor ya soportas,
en ese cielo estrellado.
Tú, libre del suelo brotas.
Tú, siempre libre has volado.