De pronto me ha despertado,
el triste aullido del viento.
Quiere volver a mi lado.
Quiere saber lo que siento.
Como una pluma ha volado,
sin ningún impedimento,
aquel espíritu alado.
Escucho aún su lamento.
Triste, Eolo está llorando,
golpea el cristal furioso,
tal vez esté recordando,
aquel amor tan hermoso
que, hace tiempo, no sé cuando,
estaba vivo, frondoso.
Poco a poco se fue ajando,
aquel jardín tan precioso,
y las náyades cantando,
un triste son armonioso,
se fueron abandonando,
a aquel lugar pantanoso.
Oigo un clamor retumbando
ahora. Frío, angustioso.
Una nube se enfurece,
se oye un tremendo rugido,
el silencio se estremece,
es el cielo que está herido.
¡ Mira el río cómo crece!
De rojo el cielo teñido.
DLM